La revista digital del sector audiovisual andaluz
S?guenos en Facebook
S?guenos en Twitter
 

Vicente Benet: "El cine español nos refleja, nos dice qué tipo de país somos"

El catedrático de Comunicación audiovisual presenta en Granada su libro 'El cine español. Una historia cultural'

M Amelia BrenesM Amelia Brenes

No hay que hablar mucho con Vicente Benet para darse cuenta de cuánto sabe de cine. No en vano, es catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Jaume I de Castellón y ha paseado su saber por universidades internacionales, como la Sorbona y Cambridge, pasando por Chicago, Wisconsin o la Autónoma de México.

Para él el cine es una vía para conocer a un pueblo, una teoría que ha usado como base para escribir 'El cine español. Una historia cultural', una suerte de alegato en forma de libro en favor de las películas de nuestro país, no como acto patriótico, sino como defensa del valor de aquellas para saber más sobre nosotros mismos. Vicente Benet (Valencia, 1962) también fue redactor jefe junto a Vicente Sánchez Biosca hasta 2012 de la prestigiosa revista 'Archivos de la Filmoteca', cargo del que dimitió por diferencias con el Gobern Valenciano. De ello habló con CineAndCine en Granada, donde acudió a presentar su obra en el marco del Retroback, el Festival Internacional de Cine Clásico de Granada. Pero sobre todo habló de cine.

¿Es posible reunir todo el cine español en un solo libro?

(Ríe) Por supuesto que no. El libro lo que quiere hacer es una narración, un relato más o menos coherente, escogiendo un corpus suficientemente amplio de películas españolas que intenta defender una tesis. El libro intenta encontrar en el cine, en las películas españolas, las tensiones a través de las cuales la entrada en la modernidad de España se refleja. Digamos que la selección está muy ajustada a mantener ese relato, pero bueno, aun así hablo de unas 300 películas o algo más, que no está mal… (sonríe) Lo que está claro es que es un proyecto insensato. Una historia del cine español no la puede hacer un individuo solo. Este libro no intenta ser una historia completa del cine español, sino interpretarlo desde esta tesis. Empiezo con las primeras películas que se ruedan a finales del siglo XIX, acabo con 'Balada triste de trompeta', y más o menos intento mantener esa tesis a lo largo del siglo XX y parte del XXI.

¿Cuáles serían las películas clave de esa historia tan particular del cine español, o algunas de ellas?

Hay algunas muy significativas. Si tuviéramos que elegir una, la clave de la bóveda sobre la que se sustenta todo, de una manera ideal me gusta pensar en 'Viridiana', una película en la que estas tensiones entre el mundo premoderno y el moderno están plasmadas de una manera muy inteligente y subversiva también. Hay muchas más. A principios de siglo me interesan las películas de Segundo de Chomón, que son tan sensibles a las corrientes internacionales, a los cambios que se están produciendo en el estilo cinematográfico nada más nacer el cine, y de los que él está al tanto. En España se producen películas que intentan imitar a Méliès, a Edison, las fórmulas que funcionan. Luego, una película muy importante sería 'La aldea maldita', que recoge y condensa todas las características de los distintos estilos de cine mudo que se dan durante los años 20 y 30. Me interesa también mucho 'Morena clara', una cinta de 1936 que da acta de nacimiento a la españolada, a esa condensación de los géneros populares, de la copla, de toda una corriente de la consideración de lo popular desde una perspectiva moderna en la que participaba, por ejemplo, Federico García Lorca. Luego están las películas de la Guerra Civil, que genera mucho cine de propaganda, mucho cine que se cruza con las experimentaciones formales de la vanguardia, donde intervienen muchos cineastas extranjeros que vienen aquí y traen sus aportaciones de cómo construir la propaganda política, tanto para el bando franquista como para el republicano. Está el cine franquista, claro, que tiene un componente propagandístico, pero que también sirve para rebelar algunas de las fantasías del público de aquellos años. En los años 40, el cine que más se veía era la comedia, y comedias que intentaban imitar a las americanas de Cary Grant y Katherine Hepburn, como 'Deliciosamente tontos'. Tenemos los grandes nombres de los años 50, Bardem, Berlanga, que empezaban su camino. Películas como 'Calle Mayor' o 'Bienvenido Mister Marshall' suponen una proyección del cine español en el exterior, entre otras cosas porque es reconocido en festivales internacionales, y proyectan una imagen homologable con tendencias más modernas de esos años. En los 60 está 'Viridiana', pero también esas películas del desarrollismo, que muestran las tensiones de un país que está cambiando profundamente, por la llegada de los turistas, y por las suecas y el biquini, el consumismo y el seiscientos. 'Pero en qué país vivimos' muestra muy bien ese momento. Los 70 marcarían la Transición, con películas como 'El desencanto' o 'Canciones para después de una guerra', o la película que mejor puede ilustrar esos momentos de cambio político, de trapicheo, y que conecta con la realidad política del momento, que es 'La escopeta nacional'. Y se puede cerrar el recorrido con Almodóvar, con una película que probablemente no es de las mejores, pero sí tiene una cierta declaración política, que es 'Carne trémula'.

Es, al final, una historia de España

Es una narración sobre la historia de España, no me atrevería a decir que es una historia de España, pero obviamente el cine no se ve aislado de los grandes procesos sociales y de los procesos culturales. Esto es imposible también de hacer por una sola persona, pero he intentado siempre que las películas estuvieran bien relacionadas con el contexto histórico y también con el contexto cultural. Son películas en las que el cine dialoga con el teatro, con la música popular, con la revista, con la zarzuela, con el vodevil… Esto, no de una manera sistemática, pero en los momentos clave emerge, hay un destello que intenta cubrir esta relación siempre necesaria del cine con todos estos otros modos de entretenimiento popular.

A menudo el cine español se asocia casi exclusivamente a la Guerra Civil y alguna que otra penuria más. ¿A qué se debe el desconocimiento de la diversidad de la que estamos hablando?

No se conoce porque no valoramos demasiado nuestro legado, nuestra tradición cultural. Este libro parte de dos necesidades. La primera es que soy profesor universitario, enseño una asignatura de Historia del cine español y mis alumnos no conocen realmente ya esa tradición. Yo todavía, en la televisión aquella del blanco y negro, veía esas películas. Hoy en día en Cine de Barrio todavía se puede ver la versión digamos más popular, pero esta tradición está ya desligada un poco de las nuevas generaciones. Yo quería hacer un tipo de relato que les permitiera conectar con eso. Y el otro elemento es el del menosprecio del cine español. Normalmente se habla mal del cine español, sobre todo las elites, y yo intento reivindicar el cine español, no para decir que es un cine muy bueno que tendríamos que conocer; simplemente decir que el cine español nos refleja, nos dice cómo somos, qué tipo de país somos. Podemos fantasear con que somos un país avanzado, europeo en todos sus derechos, en su calidad democrática… pero realmente no lo somos, como demuestran los hechos, y el cine español responde a eso, por tanto hay que valorarlo porque hay que exigirle lo mismo que podemos exigirnos a nosotros como sociedad. Necesitamos conocernos.

Bayona no necesita apoyo público, pero (José Luis) Guerin sí, y se va al Pompidou a representar a España, y expone allí. Eso es bueno, ¿no?

Esa exigencia al cine se suele trasladar al sector, como se ha visto en el debate en torno a la gala de los Goya. ¿Qué compromiso habría que pedirle al mundo del cine?

Los Goya son una fiesta de la industria. Me gustaría que pensáramos en el cine como algo más, como un producto cultural. Producir películas no es como producir tornillos, y las leyes del mercado, que pueden servir para que los tornillos chinos, más baratos, se impongan sobre los europeos, no tienen que aplicarse al cine, porque es algo más que eso. Una sociedad avanzada y desarrollada como la nuestra debe valorar esos productos culturales como proyección internacional, como valor añadido, como espacio de reflexión… No debemos dejar el teatro, la ópera o la música simplemente para los alemanes o para quien se lo pueda pagar; debe haber un compromiso por parte de la industria, y también por parte de las instituciones públicas en defender esa parte artística y de proyección cultural. Sí, es cierto, que las políticas convencionales de subvenciones han dado pie, como tantas otras cosas, a la picaresca, es evidente y se ha de corregir, pero debemos proteger esto, que el cine español sea plural, y que haya espacio para la gran industria y para Bayona y los grandes éxitos, pero también para el cine más arriesgado, más comprometido. El cine, hoy en día es por ejemplo uno de los medios más importantes de acceso a la cultura española en las universidades españolas. Ya leer 'El Quijote' o la Mística del Siglo de Oro queda para estudiantes muy concretos. La mayoría entran sobre todo a través de los medios audiovisuales, y el cine es muy potente para crear visiones complejas de nuestro país. Eso lo tenemos que cuidar, igual que se cuida la Alhambra o lo que sea.

¿Definitivamente apoyo público sí?

Sí, apoyo público bien gestionado, para mantener esa pluralidad. Hay películas que no necesitan apoyo público. 'Rec' no necesita apoyo público, Bayona tampoco, pero (José Luis) Guerin sí, y se va al Pompidou a representar a España, y expone allí. Eso es bueno, ¿no?, y lo tendríamos que mantener. Ha de haber un mosaico visual que dé cuenta de la complejidad de nuestro país. El PP está hablando de una ley de mecenazgo desde hace meses. Parece que están intentando consensuar, habrá que ver cómo se plantea, pero bueno, bienvenido sea si hay alguna posibilidad de que se mantenga esta variedad de productos.

Hablando de instituciones es inevitable preguntar por la renuncia a participar en 'Archivos de la Filmoteca'

Es una revista de la Filmoteca Valenciana, estábamos un equipo desde hacía muchos años, en la Comunidad Valenciana, como probablemente en el resto del país, la cultura se está degradando desde mi punto de vista, los responsables de la institución pensaron que el proyecto ya no podía seguir como hasta entonces y no quisimos continuar con un proyecto que desde nuestro punto de vista se desvirtuaba, así que escogieron a otro equipo y ya está. La revista ha cambiado totalmente de perfil, también de formato, es solo en Internet… Es otro proyecto. En un momento determinado eres incompatible con un proceso de degradación y no puedes seguir.

En ‘Viridiana' , las tensiones entre el mundo premoderno y el moderno están plasmadas de una manera muy inteligente y subversiva también

¿Qué suponía esa degradación?

Suponía una reducción cada vez mayor de números al año, una indeterminación en nuestras previsiones de futuro, no podíamos realmente encargar artículos porque no teníamos ninguna seguridad de que la revista importaba y la situación produjo un desencuentro también personal y simplemente la dirección optó por un nuevo equipo porque nosotros no podíamos continuar.

¿La crisis ha servido de excusa para maltratar mucho la cultura?

No sé si para maltratar, sería más específico. Es una excusa para reorganizar la cultura de acuerdo con unos intereses, no solo en la cultura, también en la sanidad o la educación. Hay una manera de concebir todo esto que ya no responde a lo que debían ser instituciones públicas que velan por la cultura, por la pluralidad, sino que velan por mantener unos intereses de mercado y también una cierta consistencia ideológica con las estructuras del poder que en ese momento mandan. Estamos en un proceso de transformación muy preocupante, en todo.

Veremos qué hace el cine de todo esto

De momento parece que, por desgracia, el cine español no está dando cuenta de todo esto. Es un poco penoso, pero pocos hay pocas películas que realmente podamos poner en relación con este contexto tan grave que estamos pasando.

¿Porque no quieren o porque no los dejan?

Eso no lo puedo responder yo, habría que hablar con los cineastas. Desde luego este tipo de cine no sería para las grandes salas, para los grandes públicos. A lo mejor es que esa función la cumple la televisión, otros medios audiovisuales, la prensa o las redes sociales; a lo mejor no es tanto el papel del cine, pero sí que me gustaría encontrar, también en la literatura y otras manifestaciones culturales tradicionales, un cierto reflejo de las cosas que están pasando ahora.

 

 


 

Accede a todo el contenido del Área Privada de CineAndCine. Realiza un pago de tan solo 20€ mediante PayPal y tendrás acceso ilimitado durante un año entero.

Publicidad

Últimos blogs

 

También nos interesa