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Gonzalo García Pelayo

El Festival de Cine Europeo de Sevilla ha rendido un más que justo y merecido homenaje a Gonzalo García Pelayo, uno de los principales directores de nuestra cinematografía que debutó a mediados de los años 70, en plena transición y que dejó el cine apenas unos años después, desencantado. Vive desde hace bastantes años del juego y las apuestas, faceta llevada al cine en la película, 'The Pelayos', dirigida por Eduard Cortés.

Nació en Madrid en 1947, pero con cinco años ya estaba en Jerez de la Frontera (Cádiz) y con ocho en Sevilla. Se matriculó en Filosofía y Letras, pero abandonó la carrera en dos ocasiones. Su primer contacto con la música fue a través del grupo 'Smash'. Se matriculó en la Escuela Oficial de Cinematografía, junto a Jaime Chávarri y Manuel Gutiérrez Aragón, pero fue expulsado durante los últimos coletazos del franquismo. Fundó Popular Fm, considerada la radio “progre” por excelencia en los últimos años del régimen anterior. Creó la discográfica Gong y se labró un nombre en la historia reciente de la música española como productor de Labordeta, Luis Eduardo Aute, Lole y Manuel, Triana, María Jiménez y Amancio Prada, a la vez que apostaba por nuevos valores como José Mercé y Carlos Cano y propiciaba que se editaran los primeros discos españoles de Quilapayún, Víctor Jara, Silvio Rodríguez o Pablo Milanés.

Aunque conoció el éxito como productor musical, el verdadero sueño de García Pelayo era dirigir, algo que consiguió gracias a 'Pancho Bautista', otro pilar del cine en Andalucía, con quien había coincidido en 1967 en París. Allí le confesó cuál era su verdadera ilusión, por eso, a principios de la década de los 70, en cuanto Pancho Bautista tuvo oportunidad, le propuso dirigir una película con Ángel Nieto de protagonista y Benito Perojo de productor. Un inoportuno accidente del motorista dio al traste con este proyecto. Poco años después, Pancho Bautista adaptó al cine la novela de Manuel Halcón, 'Manuela', formó parte de la productora y volvió a colocar encima de la mesa el nombre de García Pelayo, que debutó con esta película que marcó una época. Dados sus conocimientos musicales, la banda sonora de la película destacó notablemente con temas de Lole y Manuel, Triana, Diego de Morón e Hilario Camacho.

Aunque en el momento de estrenarse 'Manuela', en junio de 1976, la conciencia nacionalista parecía eclosionar en España, lo cierto es que fue esta producción andaluza la primera de todo el país en contribuir de algún modo a sentar las bases de una cinematografía autonómica, porque se adelantó varios meses a 'La ciudad quemada' del catalán Antoni Ribas.

'Manuela' no sólo supuso el alabado debut de García Pelayo, sino que fue la primera producción de Pancho Bautista, cuya carrera como director seguiría una senda distinta y la entrada en escena, como responsable del montaje, de un cubano, Roberto Fandiño, que poco después dirigiría dos películas andaluzas no exentas de polémica, 'La espuela' y 'María la santa'.

A pesar del gran éxito de 'Manuela', que llevó a las salas a más de 1.200.000 espectadores, su siguiente película, la estupenda 'Vivir en Sevilla', fue vista por menos del 1% de estos espectadores. Se trataba de una apuesta diferente, radical e incomprendida, cuya mala acogida no impidió a García Pelayo estrenar, meses después, 'Frente al mar', con los mismos protagonistas, Miguel Ángel Iglesias y Javier García Pelayo, y con guión José María Vaz de Soto. El fracaso comercial de 'Vivir en Sevilla' se compensó con el éxito de 'Frente al mar' (en cualquier caso, no comparable al de 'Manuela'), a lo que contribuyó el hecho de ser retitulada “Intercambio de parejas frente al mar” y ser calificada “S”, en el momento de mayor eclosión de este subgénero de cine erótico.

García Pelayo es el director de cine andaluz más prolífico porque en tanto sólo ocho años realizó cinco películas. El título de la penúltima, 'Corridas de alegría', se inspiraba en el original de 'El imperio de los sentidos', de Nagisha Oshima, “Ai no corrida” y fue una road movie rodada en Andalucía, que llegó a ser comparada con 'Al final de la escapada' de Jean Luc Godard por uno de los popes de la crítica de cine en Cataluña. La produjo Andrés Vicente Gómez (durante muchos años el más importante y activo productor del cine español), quien había distribuido y alterado el título de la anterior película de García Pelayo. Su carrera comercial fue bastante discreta.

Se despidió del cine poco después, en 1982, con 'Rocío y José', bastante diferente a las precedentes, ya que el sexo había desaparecido por completo para dar paso a una historia de amor puro ambientada en la Romería del Rocío.

Con la aparición de Canal Sur en 1989, García Pelayo volvió a colocarse tras las cámaras con una serie muy cuestionada, 'Pensión el Patio', que no recibió precisamente buenas alabanzas, aunque en gran parte iban dirigidas a los responsables de Canal Sur en sus primeros pasos.

En 1991 decidió dar un radical giro de 180º a su vida y a su profesión, emprendiendo una exitosa carrera como jugador profesional que le llevó a viajar por todo el mundo (más de cien países en pocos años; en uno de ellos, Sri Lanka, se libró del tsunami porque optó por ver los monumentos antes que ir a la playa). Desarrolló un método casi infalible para ganar mucho dinero jugando en los casinos con la ayuda de un equipo de doce personas en el que participaban varios miembros de su familia. Gran parte de estas andanzas las recogió en el libro 'La fabulosa historia de los Pelayos', que escribió junto a su hijo Iván, su mano derecha en esta aventura, llevada al cine en 'The Pelayos', una película que tardó en fraguarse cinco años y con la que García Pelayo reconocía haber pasado unos de los momentos más felices de su vida.

Ahora, con motivo del reconocimiento por parte del Festival de Cine Europeo de Sevilla y del seminario sobre su obra, alentado por los entusiastas críticos de la revista 'Lumière', ha sido testigo del análisis que historiadores, críticos de cine y estudiosos han realizado de su obra y no sólo se ha reencontrado con sus películas sino con parte del equipo que las hizo posible: el director de fotografía José Enrique Izquierdo, la actriz Rosa Ávila, el guionista (y escritor) José María Vaz de Soto, el productor Pancho Bautista, el montador Carlos Osset, el operador de sonido Eduardo Acosta, Joaquín Prada, en tareas de intendencia y su hermano Javier García Pelayo, actor, jefe de producción, confidente y mano derecha. Han sido días de merecido gozo para el autor de 'Vivir en Sevilla' y de justicia, en los que el público sevillano ha disfrutado con sus películas. Parece que en un futuro no muy lejano podría editarse un libro, fruto de largas entrevistas realizadas por los críticos de 'Lumière' e, incluso, producirse su esperado regreso al cine.  

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Una sección de Miguel Olid

Doctor en Comunicación Audiovisual, en la especialidad de Historia del cine. Es autor de varios libros sobre cine español e iberoamericano, así como habitual colaborador en prensa (ABC, El País y numerosas revistas culturales y de cine), desde 1992. Director y guionista de cortos y documentales, exhibidos en festivales de medio mundo y con premios internacionales en Cracovia y Tokyo. Sus investigaciones sobre el cine español le han llevado a más de treinta instituciones y universidades de una docena de países de América, Europa y Asia. Lleva más de 20 años escribiendo sobre la Historia del Cine en Andalucía y, sobre ello, nos ilustra en su sección 'Una de historia'.
 

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